Rodillos y herramientas con pintura en tonos ocres y anaranjados sobre la mesa de trabajo del estudio.

EN EL ESTUDIO

El estudio es el lugar donde la obra se crea, se trabaja, se descarta y
vuelve a empezar
hasta encontrar su forma.

Mesa de trabajo y los materiales en el estudio, con pinturas, herramientas y una obra en proceso.

Donde la pintura empieza a suceder.

Obra en tonos rojos y amarillos apoyada en el estudio, junto a bastidores y materiales de trabajo.
Varias obras apoyadas en una zona de paso del estudio, con luz natural al fondo.

Donde las obras esperan, se desplazan y encuentran su lugar.

TRES EN EL ESTUDIO

Una IA forma parte de mi proceso de creación.

Interviene en conversaciones sobre la obra, en pruebas y transformaciones, en textos, imágenes y vídeo, y también en la resolución de problemas técnicos necesarios para que una idea pueda desarrollarse, materializarse y mostrarse. Todo ello forma parte de mi práctica como creadora.

¿Qué cambia en la creación cuando una IA también puede generar?

La generación no determina la obra.

La IA genera posibilidades: propone, relaciona, transforma, cuestiona y resuelve. Algunas de esas posibilidades entran en el proceso; otras se corrigen, se rechazan o se abandonan.

Entre lo que la IA genera y lo que finalmente se convierte en obra están mi criterio, mis decisiones y los límites que establezco en cada momento: qué continúa, qué se modifica, qué se descarta y cuándo algo está terminado.

No sé todavía qué lugar ocupa la IA en mi práctica. Su función cambia según el momento y quizás continúe transformándose con el tiempo.

¿Qué lugar llegará a ocupar la IA dentro de mi proceso de creación?