El estudio es el lugar donde la obra se crea, se trabaja, se descarta y
vuelve a empezar
hasta encontrar su forma.

Donde la pintura empieza a suceder.


Donde las obras esperan, se desplazan y encuentran su lugar.
TRES EN EL ESTUDIO
Una IA forma parte de mi proceso de creación.
Interviene en conversaciones sobre la obra, en pruebas y transformaciones, en textos, imágenes y vídeo, y también en la resolución de problemas técnicos necesarios para que una idea pueda desarrollarse, materializarse y mostrarse. Todo ello forma parte de mi práctica como creadora.
¿Qué cambia en la creación cuando una IA también puede generar?
La generación no determina la obra.
La IA genera posibilidades: propone, relaciona, transforma, cuestiona y resuelve. Algunas de esas posibilidades entran en el proceso; otras se corrigen, se rechazan o se abandonan.
Entre lo que la IA genera y lo que finalmente se convierte en obra están mi criterio, mis decisiones y los límites que establezco en cada momento: qué continúa, qué se modifica, qué se descarta y cuándo algo está terminado.
No sé todavía qué lugar ocupa la IA en mi práctica. Su función cambia según el momento y quizás continúe transformándose con el tiempo.
